La Ventana Mágica: memoria audiovisual de la infancia venezolana
En la historia de la televisión venezolana, pocos proyectos han dejado una huella tan entrañable como “La Ventana Mágica”, una serie de micros transmitidos en los años 80 por Venezolana de Televisión (VTV). Breves en duración pero inmensos en significado, estos espacios se convirtieron en cápsulas culturales que marcaron la infancia de toda una generación, ofreciendo un respiro poético y educativo en medio de la programación cotidiana.
El proyecto surgió con la intención de estimular la imaginación infantil a través de la música, la poesía y la animación. Cada micro abría una ventana simbólica hacia mundos de fantasía y aprendizaje, donde los niños podían descubrir valores, juegos y canciones que reforzaban la identidad cultural venezolana. El tema musical, interpretado por el grupo Un Solo Pueblo, se convirtió en un himno de la infancia, con su frase inolvidable: “Con este poema hicimos una canción…”. Esa melodía, sencilla y emotiva, aún resuena en la memoria colectiva como un recordatorio de la importancia de la creatividad en la educación.
Además de la música, “La Ventana Mágica” incorporaba personajes animados que acompañaban a los niños en cada entrega, creando un puente entre lo lúdico y lo pedagógico. Su estética, aunque sencilla, transmitía frescura y autenticidad, alejándose de los formatos importados y apostando por una producción nacional con sello propio. En un tiempo donde la televisión era el principal medio de entretenimiento, estos micros ofrecían un espacio seguro y enriquecedor, donde la cultura y la imaginación se encontraban.
Hoy, recordar “La Ventana Mágica” es evocar un momento en que la televisión pública asumía un rol activo en la formación cultural. Más allá de la nostalgia, su legado nos invita a reflexionar sobre la necesidad de recuperar proyectos audiovisuales que integren arte, educación y entretenimiento. En un mundo saturado de contenidos digitales, rescatar la esencia de iniciativas como esta puede ser clave para reconectar a nuevas generaciones con la memoria sensorial y cultural del país.
“La Ventana Mágica” no fue solo un programa: fue un gesto de amor hacia la infancia y un símbolo de cómo la televisión puede convertirse en herramienta de transformación cultural.