«Conductores de Venezuela»: el mural que nos observa desde la autopista
Miles de caraqueños lo ven cada día, pero pocos conocen su historia. En plena autopista Gran Cacique Guaicaipuro, justo frente a la Universidad Central de Venezuela, se extiende uno de los murales más emblemáticos del país: “Conductores de Venezuela”, obra del maestro Pedro León Zapata.
Con 165 metros de largo por 11 de alto, este mural cerámico no solo decora el muro del Gimnasio Cubierto de la UCV: lo convierte en un espejo de la sociedad venezolana. Desde su inauguración en 1999, ha sido testigo del tránsito caraqueño, del caos y la espera, pero también del humor y la resistencia.
Una caricatura monumental
Zapata, reconocido caricaturista y profesor universitario, definió su obra como “una caricatura grandísima”. En ella, una fila interminable de vehículos avanza —o se estanca— mientras sus conductores, caricaturizados con trazo agudo y expresivo, representan al venezolano común, a figuras históricas, a personajes de la cultura popular.
Cada rostro es una historia. Cada carro, una metáfora. El mural no solo retrata el tráfico: lo convierte en símbolo de un país que avanza a su ritmo, entre obstáculos, creatividad y contradicciones.

Arte público con mirada crítica
Lo que hace único a “Conductores de Venezuela” no es solo su escala, sino su capacidad de dialogar con el entorno. Está hecho para ser visto desde el carro, desde el apuro, desde la rutina. Y sin embargo, detiene. Invita a mirar. A reírse. A pensar.
En tiempos donde el espacio público se disputa entre el olvido y la apropiación, este mural sigue siendo un acto de presencia. Un recordatorio de que el arte también puede ser tránsito, espera, espejo.
Patrimonio que nos acompaña
Hoy, más de dos décadas después, el mural de Zapata sigue firme. Ha sido restaurado, homenajeado y fotografiado. Pero sobre todo, ha sido vivido. Porque en Caracas, el arte no siempre está en museos: a veces, nos acompaña en el retrovisor.