Club House: el sándwich que conquistó Caracas
En la memoria gastronómica de Caracas hay platos que, sin ser “criollos” en origen, se ganaron un lugar en nuestras mesas y conversaciones. El Club House —o Club Sandwich— es uno de ellos: un triple pan tostado que viajó desde clubes privados de Nueva York a las cafeterías, hoteles y clubes sociales de la capital, hasta convertirse en un clásico urbano.
De Saratoga a Sabana Grande
Su historia global comienza en 1894, en el Saratoga Club House de Nueva York, donde se sirvió por primera vez. La receta original: tres rebanadas de pan tostado, pollo o pavo, tocineta, lechuga, tomate y mayonesa. En Caracas, llegó de la mano de hoteles y restaurantes de influencia internacional, adaptándose pronto al paladar local.
El Club House caraqueño: más que un sándwich
En los años 70 y 80, pedir un Club House en Caracas era casi un ritual.
- Hoteles como el Tamanaco Intercontinental o el Caracas Hilton lo servían con precisión milimétrica, acompañado de papas fritas perfectas.
- Algunas cadenas lo popularizaron como una opción “sofisticada” para almuerzos rápidos.
- Cafeterías de Sabana Grande, Chacaíto o Las Mercedes lo reinterpretaron con ingredientes locales: huevo frito, jamón ahumado, salsas criollas.
- Clubes sociales y deportivos lo mantuvieron como plato fijo en sus cartas informales, ideal para después de un partido de tenis o una reunión de amigos.
Anécdotas de barra y mantel
Quien vivió la Caracas nocturna de los 80 recuerda que, después de un concierto o una fiesta, terminar en una cafetería pidiendo un Club House era casi obligatorio. Era el plato que unía a todos: músicos, periodistas, estudiantes y noctámbulos. En algunos sitios, el mesonero ya sabía que “el de siempre” incluía extra de tocineta y papas en canasta de mimbre. En otros, el reto era ver si el sándwich llegaba a la mesa con las tres capas intactas después de tanto relleno.
De clásico a rareza
Con el tiempo, el Club House fue perdiendo protagonismo frente a hamburguesas gourmet, wraps y otras modas gastronómicas. Hoy sobrevive en cartas de hoteles, algunos cafés de tradición y, por supuesto, en la memoria de quienes lo disfrutaron como parte de la vida urbana.
Rescatarlo es rescatar ciudad
El Club House no es solo un sándwich: es un pedazo de la historia social y culinaria de Caracas. Habla de una época en la que la ciudad se sentaba a la mesa sin prisa, en espacios que eran puntos de encuentro y conversación. Recuperarlo —aunque sea en casa— es una forma de reconectar con esa Caracas que aún vive en nuestras anécdotas.