Moliendo café: El éxito mundial que nació de una disputa familiar
En cada rincón de Caracas, y en casi todos los estadios de fútbol del mundo, suena una melodía que llevamos en el ADN: «Moliendo café». Pero detrás de ese ritmo hipnótico y su inconfundible aire de «ritmo orquídea», se esconde una de las polémicas más fascinantes y agridulces de la propiedad intelectual en Venezuela.
El genio de 17 años
La historia oficial, según contaba el maestro Hugo Blanco, se remonta a 1958. Con apenas 17 años, un joven Hugo habría compuesto la melodía que hoy le da la vuelta al mundo. Sin embargo, al ser menor de edad, se enfrentó a un obstáculo legal para registrarla.
Fue entonces cuando entró en escena su tío, José Manzo Perroni. Según la versión de Blanco, él le pidió a su tío que registrara la obra en la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN) en su nombre. Lo que comenzó como un favor familiar, terminó convirtiéndose en un conflicto legal que duraría décadas.
Una melodía, dos versiones
Cuando la canción explotó en popularidad —especialmente tras la versión de la cantante italiana Mina en 1961—, los créditos se convirtieron en un campo de batalla. Manzo Perroni siempre sostuvo que la obra era de su total autoría (letra y música) y que simplemente se la había entregado a su sobrino para que la impulsara con su talento en el arpa.
Por su parte, Hugo Blanco defendió hasta sus últimos días que el «robo» de la autoría por parte de su tío fue una de las traiciones más grandes de su vida. Aunque legalmente los registros favorecieron a Manzo Perroni, el estilo musical de la pieza es, para muchos expertos, una firma indiscutible del sello creativo de Blanco.
Un himno sin fronteras
Más allá de la disputa en los tribunales y oficinas de registros, «Moliendo café» se independizó de sus autores. Ha sido interpretada por figuras como Ilan Chester, Julio Iglesias, Lucho Gatica y Plácido Domingo. Incluso hoy, las hinchadas de fútbol en Japón, Italia y Argentina entonan su melodía para alentar a sus equipos, a menudo sin saber que esos compases nacieron de la brisa de una Caracas que apenas despertaba al talento de sus grandes maestros.
Dato curioso: ¿Sabías que Hugo Blanco inventó el «ritmo orquídea« influenciado por el joropo y otros sonidos caribeños? «Moliendo café» es el máximo exponente de este género que puso a Venezuela en el mapa musical del siglo XX.